martes, 4 de junio de 2013

La soledad y la estrella.

No se debería desconocer nuestro espíritu, no se debería desconocer nuestra esencia en el universo. La libertad del espíritu es importante,  deberíamos conquistarlo, entender la ley de la soledad y la estrella. Quien nunca en un momento dado se encontró  a solas con una estrella, dentro de un silencio, en medio de un viento, en la terraza de su casa, en una visita al campo, o en la cama a través de su ventana. Quién nunca se sintió pequeño ante una estrella, ella allá y uno aquí, y aunque sea tan larga la distancia existe una conexión. ¿Quién nunca se puso en presencia de una estrella?.
La soledad implica la unidad, implica la individualidad, la esencia de uno. La soledad es un espacio donde uno se desarrolla si conoce las leyes del  universo y su fuerza interior. Esas leyes que influyen en nuestras existencia material, cuerpo, espíritu y alma. La soledad es un campo amplio, es un camino constante,  una construcción, un rompecabezas, un momento de reparación de nuestros errores, nuestros pensamientos, sentimientos, temores, en cosas sustancialmente positivas. La estrella es una espera y un viaje. Una espera, porque representa la quietud, la esperanza, la seguridad, la serenidad, la ley de lo presente, ahí, arriba, brillando siempre y, un viaje porque con el pensamiento, cada momento, cada instante estamos llegando a ella, convirtiéndonos en ella, así, quieta, presente, alta, parte de firmamento, del todo, de la noche, donde todo se regenera, donde todo se transforma. Y la conexión?. se da cuando uno dentro de su soledad, construye su esencia y su espíritu, su felicidad, su vida , su existencia, se eleva a pesar de cualquier fuerza o elemento a su alrededor. 
Sin darnos cuenta conocemos a personas quienes no hacen conexiones con su estrella, y son invadidas por su soledad hasta apagarse su brillo personal. El síntoma es la dependencia de otra persona para elevarse, para construirse, para concretar sus proyectos, desarrollar sus objetivos. Cree que el amor físico, la compañía física es lo necesario para sentirse plena, si embargo está vacía y no cae en la cuenta que pierde el espacio de construcción de su espíritu ,de su esencia en el campo y tiempo real , en el verdadero espacio donde debe encontrarse consigo misma, en la soledad. Estas personas dependen de la ilusión del amor dependiente, de que todo se acaba si no están enamoradas, si no están con alguien, si no caminan de la mano con alguien, o en el peor de los casos, si no reciben algo de alguien. Viven en estado de angustia constante y dejan pasar oportunidades interior. Desconocen que el verdadero amor se encuentra dentro de si misma y se perfecciona cuando se lo comparte con otro. Por eso es un camino, un transito en donde a través de ella vamos encontrándonos, a través de esa supuesta soledad de media naranja, encontramos oportunidades para hacer crecer el amor propio y de ahí dar cuando el tiempo del universo cruce los caminos con alguien. Existe otro nivel del expansión de amor, pero eso lo veremos en otra ocasión. "Nadie puede dar lo que no tiene" dice la ley, si no existe amor propio, amor verdadero, no existirá conexión trascendental con nadie.Cuando uno conoce esas leyes, el amor propio, el espíritu, la vida, la oportunidad, el valor del alma, maneja la soledad a su favor, a construirse, a buscarse, a encontrarse, y ahí se aparece la  figura de la estrella, que significa la espera, la tranquilidad, dejar que todo suceda, no deprimirse si no salen las cosas, si no llega la compañía deseada, si no aparece la oportunidad de trabajo, si no sale el contrato, si fracasan algunas cosas, ella sigue ahí, brillando. La persona que adopta esa posición superior a las adversidades, espera los ciclos pues, se siente fuerte internamente, porque trabajó su soledad. 
 La ley de la soledad y la estrella nos enseñaran a conocer el espacio para la construcción del espíritu interior, preparándonos en la paciencia  de la espera del  momento trascendental en el que influiremos positivamente en otra partícula del universo. 

lunes, 3 de junio de 2013

"Encuentro de dos espíritus"

¿Cómo poderlo explicar, cómo lo voy a explicar? , esos son los pensamientos que me invaden la mente, pues esto que quiero expresar no es cuestión de mente, de lógica; sino de alma, de espíritu, de aura, va más allá de premisas, va más allá del miedo y el respeto a la muerte.

Después de bastante visite un cementerio, un campo santo para no hacerlo tétrico. Fui a despedir a un tío abuelo de quien siempre recordaré su voz gruesa y sus bigotes blancos tupidos, arreglados. Para variar, me toco como siempre ayudar con otros a llevar el féretro hasta el último lugar. Se desarrollaba el ritual de la muerte y yo un monaguillo de ella, caminando, cargando el lado izquierdo del ataúd, pensando,- hace unas horas estaba en tribunales por casos laborales, después fui a ver algunas inversiones, tuve un curso de economía de divisas, y de repente zass!!! un Death Ritual, cuesta abajo con un cajón. Verdaderamente, no puedo quejarme de mi día, siempre es una aventura, yo lo tomo así.  Bueno, despedí al tío abuelo, saludé a la tía, a quien aprecio bastante por su forma medio brusca de ser, a parte que timbeaba con moneditas con mi abuela, (finada también), con alguno que otro vasito de vinito por ahí a escondidas recuerdo, cosa que aumenta mucho más el sentimiento que tengo hacia ella, pues me considero de su estirpe. Como podrán apreciar, yo tomo así a la muerte, aprendí a tomarla así, a mirar su rostro, a sentir su hedor, a ver como consume lo físico, dando lugar a algo mucho más complejo que ella, el espíritu, y aquí si que me pongo serio, pues experimente una conexión.  Hace dos años atrás partió un tío, una persona que vivió poco, pero a la vez vivió mucho. Se fue joven, muy joven de cuerpo y espíritu.  El querido, mi querido tío Enrique. A ver, cómo les graficaré a esta persona.  Me alquiló un smoking, cuando yo 16 años, para debutar en un debut que nunca debute, ya que la chica por no tener Chamberlain, me llamó a mi un sábado al medio día como última opción de-ses-pe-ra- da. Acepte.  Cuando parecía que todo saldría a pedir de logística, el novio apareció en medio de la cena, ella me pidió mi saco, le puso al novio y fueron al vals, yo con la abuela en la mesa, Forest Gum por ahí, pero quien me consiguió el traje, me presto el auto diciéndome, voy  a esconderme en el estacionamiento, deja la llave puesta, la pendeja tiene que ver que llegas, te bajas con pinta, cerrás el auto y vas. Ahh. Aquí tenes un celular (telecel), llamame cuando termina vengo a buscarte, ahh aquí un poco de dinero.. sí..así de amigo, era el tío Enrique. O cuando me llevó a jugar fútbol con un grupo de empresarios donde  le barrí al capo máximo, o cuando fuimos a trabajar y deje un cheque al portador de 15.000.000 en el techo del auto y voló, desesperados fuimos a cancelar, o cuando me hizo hablar en radio por vez primera en su cobertura deportiva de rally, cuando cantábamos nuestros temas con guitarra,  o trajes que me prestó  para las fiestas,  o  cuando estuvo conmigo apoyándome en aquella traición de un amor, y así estuvimos juntos en los buenísimos y muy pocos malos momentos. En una de las últimas conversaciones que tuvimos, el ya enfermo, me dijo: Andrés, acostate, sacate los zapatos mi amor, dale, acostate, ahí tenés la almohada, tranquilo nomás, no te apures en nada, disfruta la vida, querele a tus amigos, a tus verdaderos amigos, “ no te acuestes con la hermana de ninguno”, nunca, no vale la pena destruir la amistad por nada, y cuídate, siempre cuídate, porque te queremos mucho, todos te queremos. Y yo le miraba y sabía que él sabía, que ambos sabíamos lo que dentro de muy poco sucedería. Esas palabras y otras más bellas, las cuales me las reservo, eran el íntimo hasta otro momento del tío Enrique para conmigo. Estaba cansado ya, y yo no entendía en aquel momento lo que es un espíritu tranquilo. Ese era mi tío Enrique físicamente para que se hagan una idea.
Al caminar por el jardín de la paz, viendo los pequeños epitafios, mamá y otro tío empezaron a buscar el suyo, ya que mal recordamos porque hay más huéspedes  en el sitio, pero había sido pasamos de largo, yo ya allá en la punta que me quería ir, cuando veo que la gente se sienta en uno de los banquillos allá a cien metros abajo, no dejándome opción más que  retornar.  A solas me acerque a la lapida. Era la primera vez que  yo iba desde que lo pusimos ahí, pues no me gusta ir a los cementerios a tomar tereré con los muertos, creo que es algo insensato. Es más, antes de acercarme por completo le mande a la china mentalmente a dos señoras que estaban con sillones como de picnic tomando mate bajo la sombra al lado de un epitafio. y llegué , ni se imaginan lo que sentí. Cuando ví su nombre empecé a reírme, oí su voz,  y sentí su presencia ahí. Me invadió una presencia, esa que tenía siempre frente a mí, me sentí cerca de él, hablamos un minuto, nos conectamos. Sentí que le abrazaba, que me envolvía, éramos el mismo espíritu de cuando estábamos juntos en nuestras andanzas, de cuando le daba un beso, de cuando reíamos, de cuando siempre me llamaba al cel y me hablaba como Curepa..  Que asheee!!! Vení vamos a comer asado!!! , de cuando tuve mi primer vehículo y salimos a dar una vuelta  y estaba contento por mi logró, de cuando me aconsejaba para con las chicas, y de otras tantas, pero tantas cosas que hoy las valoro, de esos domingos de tarde con algo especial que hacia que vaya siempre a visitarle,  y después como nada, desapareció esa magia, desapareció esa intensidad  que me lleno de fuerzas para continuar adelante, corrigiendo  mis errores, y persiguiendo mis sueños.  Fue un hermoso, un bello presente que el universo me dio hoy, y le estoy muy agradecido, por todo lo que sentí profundamente en ese momento, no hubo lágrimas, hubo risas pícaras, y un silencio, retorné al ayer, fui hasta mil momentos, y siento que crecí espiritualmente, eso me demostró, de que puedo cambiar, de que puedo cambiar de pensamiento, porque ahí entendí lo que estaban haciendo las señoras, y desde ese momento, cambió mi parecer, porque recordé la ley de la que ellos habían hablado, la Ley Canal:
“ Necesitamos la energía del espíritu de nuestros seres queridos”, nutrirnos de ese aura que está ahí, abriendo un canal con nosotros, alimentando nuestra quinta esencia, nuestro espíritu”.