No se debería desconocer nuestro espíritu, no se debería desconocer nuestra esencia en el universo. La libertad del espíritu es importante, deberíamos conquistarlo, entender la ley de la soledad y la estrella. Quien nunca en un momento dado se encontró a solas con una estrella, dentro de un silencio, en medio de un viento, en la terraza de su casa, en una visita al campo, o en la cama a través de su ventana. Quién nunca se sintió pequeño ante una estrella, ella allá y uno aquí, y aunque sea tan larga la distancia existe una conexión. ¿Quién nunca se puso en presencia de una estrella?.
La soledad implica la unidad, implica la individualidad, la esencia de uno. La soledad es un espacio donde uno se desarrolla si conoce las leyes del universo y su fuerza interior. Esas leyes que influyen en nuestras existencia material, cuerpo, espíritu y alma. La soledad es un campo amplio, es un camino constante, una construcción, un rompecabezas, un momento de reparación de nuestros errores, nuestros pensamientos, sentimientos, temores, en cosas sustancialmente positivas. La estrella es una espera y un viaje. Una espera, porque representa la quietud, la esperanza, la seguridad, la serenidad, la ley de lo presente, ahí, arriba, brillando siempre y, un viaje porque con el pensamiento, cada momento, cada instante estamos llegando a ella, convirtiéndonos en ella, así, quieta, presente, alta, parte de firmamento, del todo, de la noche, donde todo se regenera, donde todo se transforma. Y la conexión?. se da cuando uno dentro de su soledad, construye su esencia y su espíritu, su felicidad, su vida , su existencia, se eleva a pesar de cualquier fuerza o elemento a su alrededor.
Sin darnos cuenta conocemos a personas quienes no hacen conexiones con su estrella, y son invadidas por su soledad hasta apagarse su brillo personal. El síntoma es la dependencia de otra persona para elevarse, para construirse, para concretar sus proyectos, desarrollar sus objetivos. Cree que el amor físico, la compañía física es lo necesario para sentirse plena, si embargo está vacía y no cae en la cuenta que pierde el espacio de construcción de su espíritu ,de su esencia en el campo y tiempo real , en el verdadero espacio donde debe encontrarse consigo misma, en la soledad. Estas personas dependen de la ilusión del amor dependiente, de que todo se acaba si no están enamoradas, si no están con alguien, si no caminan de la mano con alguien, o en el peor de los casos, si no reciben algo de alguien. Viven en estado de angustia constante y dejan pasar oportunidades interior. Desconocen que el verdadero amor se encuentra dentro de si misma y se perfecciona cuando se lo comparte con otro. Por eso es un camino, un transito en donde a través de ella vamos encontrándonos, a través de esa supuesta soledad de media naranja, encontramos oportunidades para hacer crecer el amor propio y de ahí dar cuando el tiempo del universo cruce los caminos con alguien. Existe otro nivel del expansión de amor, pero eso lo veremos en otra ocasión. "Nadie puede dar lo que no tiene" dice la ley, si no existe amor propio, amor verdadero, no existirá conexión trascendental con nadie.Cuando uno conoce esas leyes, el amor propio, el espíritu, la vida, la oportunidad, el valor del alma, maneja la soledad a su favor, a construirse, a buscarse, a encontrarse, y ahí se aparece la figura de la estrella, que significa la espera, la tranquilidad, dejar que todo suceda, no deprimirse si no salen las cosas, si no llega la compañía deseada, si no aparece la oportunidad de trabajo, si no sale el contrato, si fracasan algunas cosas, ella sigue ahí, brillando. La persona que adopta esa posición superior a las adversidades, espera los ciclos pues, se siente fuerte internamente, porque trabajó su soledad.
La ley de la soledad y la estrella nos enseñaran a conocer el espacio para la construcción del espíritu interior, preparándonos en la paciencia de la espera del momento trascendental en el que influiremos positivamente en otra partícula del universo.

